El precio medio de compra: las matemáticas detrás de tu beneficio
Compraste una acción a 50 €, luego más a 80 € y más a 40 €. Ahora cotiza a 60 €. ¿Ganas o pierdes? Depende de quién lleve las cuentas.
La respuesta suena evasiva, así que conviene precisar qué significa. Tu patrimonio es un hecho: número de acciones por precio, menos lo que pagaste en total. Pero en cuanto compras el mismo valor más de una vez a precios distintos, cualquier cifra de beneficio por acción exige decidir a qué compra «pertenece» cada acción. Esa decisión es una convención contable, y convenciones distintas producen cifras de aspecto distinto a partir de operaciones idénticas. Este artículo cubre las dos convenciones con las que te vas a topar de verdad y el puñado de detalles —comisiones, divisa, splits— que estropean las cifras de beneficio más que cualquiera de las dos.
El método del coste medio
Muchos brókeres y herramientas de seguimiento (BullBenchmark incluido) usan el coste medio: todo el dinero invertido dividido entre el total de acciones. En el ejemplo: (50 + 80 + 40) / 3 = 56,67 € de media. A 60 € ganas alrededor de un 6 %. Vende una acción y tu ganancia realizada es 60 € menos 56,67 €, la media, y no ningún lote concreto.
Sencillo, estable y encaja con la forma en que la mayoría de la gente piensa de verdad en una posición.
Tiene una propiedad que conviene conocer: tu media solo se mueve cuando compras. Vender acciones a cualquier precio deja intacto el precio medio de compra de las que te quedan; simplemente realiza una parte de la ganancia o de la pérdida. Por eso una cifra de coste medio es tranquila comparada con un libro FIFO: no hay lotes que se vayan consumiendo por orden, solo una bolsa de dinero y una bolsa de acciones. También significa que «promediar a la baja» es exactamente lo que parece, y se refleja en la cifra al instante.
Un segundo ejemplo, con lotes desiguales
El ejemplo de una acción por compra esconde algo: en las carteras reales los lotes tienen tamaños distintos, y la media se pondera por dinero, no por número de compras. Supongamos que compraste 10 acciones a 50 € (500 €), luego 5 a 80 € (400 €) y luego 20 a 40 € (800 €). Total invertido: 1.700 € por 35 acciones, un coste medio de 48,57 €, bastante por debajo de los 56,67 € de la versión con lotes iguales, porque la mayoría de tus acciones las compraste baratas.
A 60 €, la posición vale 35 × 60 € = 2.100 € frente a los 1.700 € invertidos: 400 € de ganancia, u 11,43 € por acción, alrededor de un 23,5 %. Por eso «compré a 50 €, a 80 € y a 40 €» no dice casi nada por sí solo. La media que importa se pondera por cuánto pusiste a cada precio, y un lote barato y grande la tira hacia abajo más de lo que la sube uno caro y pequeño.
El FIFO y la manera estadounidense
Los brókeres estadounidenses suelen aplicar FIFO por defecto: primero en entrar, primero en salir. Vende una acción a 60 € y tu ganancia realizada se mide contra la primera acción, la de 50 €: +10 €. El FIFO hace que tus ganancias realizadas se vean distintas (a menudo mayores y antes), y el inversor estadounidense puede incluso elegir lotes concretos para optimizar sus impuestos.
Ninguno de los dos métodos cambia tu patrimonio real, solo cómo se reparte sobre el papel entre «realizado» y «latente». Pero si tu herramienta usa un método y tu bróker otro, las cifras de cada posición no van a coincidir. Esa suele ser la respuesta a «¿por qué mi herramienta de seguimiento no coincide con mi bróker?».
La misma venta, dos historias
Pasa la posición de lotes desiguales por los dos métodos y observa cómo se mueve el reparto. Vendes 10 de tus 35 acciones a 60 €. Con coste medio, la ganancia realizada es 10 × (60 € − 48,57 €) = 114,29 €, y las 25 acciones restantes conservan un coste de adquisición de 1.214,29 €. Con FIFO, la venta consume el lote más antiguo, las 10 acciones compradas a 50 €, para una ganancia realizada de 10 × 10 € = 100,00 €, y deja a las acciones restantes con una base de 1.200,00 €.
Las mismas operaciones, el mismo efectivo, la misma cartera, pero un método declara 114,29 € embolsados y el otro 100,00 €. La diferencia no se ha esfumado: se ha mudado a la columna de lo latente, a la espera. Vende todo a 60 € y los dos métodos convergen en la misma ganancia total de 400 €, porque no les queda otra: los métodos contables reparten una verdad fija a lo largo del tiempo, no la crean ni la destruyen. Conviene recordarlo la próxima vez que dos aplicaciones muestren beneficios distintos sobre la misma posición, antes de dar por hecho que una de las dos está rota.
Los detalles que de verdad hacen daño
La elección entre coste medio y FIFO se lleva todas las discusiones de foro, pero en la práctica hay tres detalles más sosos que corrompen más cifras de beneficio de lo que jamás lo hará el método.
Las comisiones. ¿La comisión de 2 € por operación forma parte de tu coste de adquisición o se contabiliza aparte? Es poco por operación; después de 400 operaciones es la diferencia entre +960 € y unas cifras honestas. A efectos fiscales, las comisiones suelen ir dentro del coste de adquisición; nosotros las contabilizamos aparte para que se vean, de modo que puedas comprobar exactamente cuánto te ha costado tu bróker.
La divisa. Compra una acción estadounidense siendo europeo y tu coste de adquisición real es el importe en euros al cambio de ese día. Lleva la cuenta solo en dólares y años de deriva del EUR/USD irán distorsionando en silencio todas tus posiciones.
Este merece un énfasis aparte porque falla sin hacer ruido. Una posición estadounidense puede ir un 10 % arriba en dólares y un 4 % arriba en euros, o un 16 %, dependiendo por completo de lo que haya hecho el tipo de cambio entre tus fechas de compra y hoy. Si tu objetivo es saber qué ha hecho tu dinero, el coste de adquisición tiene que quedar registrado en tu moneda, al tipo histórico de cada compra, y no a un tipo único aplicado después. Hemos escrito un texto más largo sobre el seguimiento de carteras en varias divisas por si tienes posiciones en más de una moneda.
Splits y cambios de ISIN. Un split 4:1 no multiplica por cuatro el coste de tu posición, pero una herramienta ingenua se lo cree. Las operaciones corporativas son el cementerio de las matemáticas de cartera; comprueba que tu herramienta sepa gestionarlas.
Impuestos: donde el método deja de ser una preferencia
Una advertencia antes de presentar nada: varios países imponen un método para las ganancias sujetas a tributación; Alemania exige FIFO y el Reino Unido aplica el pooling de la Section 104. Las cifras por posición de cualquier herramienta son información sobre tu rentabilidad, no una declaración de impuestos.
La regla práctica: usa el método que haga inteligible tu rentabilidad en el día a día y, cuando llegue la campaña de la renta, calcula las ganancias como exija tu administración tributaria, a partir de los registros del propio bróker. Son dos trabajos distintos. Una herramienta de seguimiento responde a «cómo le va de verdad a esta posición»; una declaración responde a «qué dice la ley que debo». Confundir las dos cosas es la vía rápida para pagar de más o para acabar manteniendo una correspondencia incómoda con Hacienda.
Cuando tu herramienta y tu bróker no coinciden
Antes o después verás dos cifras de beneficio distintas para la misma posición y querrás saber cuál miente. Normalmente ninguna. Repasa las causas por orden de probabilidad: un método de coste distinto (medio frente a FIFO), comisiones contabilizadas dentro o fuera de la base, divisa convertida en fechas o a tipos distintos y, por último, un split o un cambio de ticker sin procesar. Las tres primeras producen discrepancias pequeñas y estables; la última las produce espectaculares: una posición que aparece con un −75 % después de un split 4:1 es el caso clásico.
BullBenchmark usa el coste medio, contabiliza las comisiones aparte, convierte al tipo de cambio histórico de cada día y gestiona los splits; sube tu exportación y comprueba tú mismo las cifras frente a las de tu bróker. La primera semana es gratis y sin tarjeta.
Un último apunte de encuadre: todo lo anterior es contabilidad posición a posición. Si tu cartera lo está haciendo bien es otra pregunta, con sus propias matemáticas —véase rentabilidad ponderada por tiempo frente a rentabilidad ponderada por dinero—, y es la que determina si todo el ejercicio está batiendo al índice de referencia más simple que existe: un fondo indexado.
La primera semana de BullBenchmark es gratis, sin tarjeta: sube la exportación que acabas de descargar y comprueba dónde estás.
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